Es temprano todavía, temprano para extrañar a alguien que no solía anhelar cuando estaba frente a mis ojos, cuando oía sus cuerdas vocales vibrar. No estaba en mis planes sentirlo, imagine que para esto habrían pasado miles de atados de cigarrillos, unas cuantas canciones compuestas por mi, unos cuantos veranos de diversión, unos cuantos otoños de soledad o quizá imagine, que quizá nunca sucedería Pero sucedió y ahora ¿Qué debo hacer?, me resulta inevitable tener el rostro sin gestos, o tal vez, gestos de angustia y ansiedad, tener los ojos caídos la boca cerrada, desesperadas ganas de fumar y unas cuantas ganas de tener su numero, solo para escucharlo respirar.
No me dejo, todo esta bien, pero al extrañar suelo pensar, (¡Cuanto daño me provoca extrañar!), suelo imaginar que todo termino, solo porque él nunca me extraño y aun no lo va a hacer.